Feminismos

Interesa avanzar en una propuesta emancipatoria

Rosalinda Hernández Alarcón/laCuerda

 

Una feminista con amplia experiencia de participación en Guatemala, Marta Godínez, lideresa de la Alianza Política Sector de Mujeres, explica algunos rasgos del movimiento de mujeres en este país, poniendo énfasis en el territorio-cuerpo, la elaboración de pensamiento propio y nuevas prácticas en comunicación como ejes de lucha.

En dicha alianza participan 33 organizaciones guatemaltecas. A su vez forma parte de dos articulaciones: una con la Asociación Feminista La Cuerda y la Organización de Mujeres Ixqik y dos, en la Confluencia Nuevo B’aqtun integrada además por agrupaciones campesinas e indígenas mixtas.

¿Cómo caracteriza la lucha por el territorio?

“Es una categoría política que reconoce las opresiones que vivimos desde el territorio cuerpo, es una propuesta que abona hacia cambios estructurales en diferentes espacios. En ocasiones interactuamos entre varias organizaciones en un mismo territorio, por ejemplo, en la lucha contra la minería; en otras demandas no hemos encontrado cómo vincular la lucha territorial ni cómo evitar las miradas parciales. Las compañeras que hacen su trabajo organizativo en sus comunidades van encontrando claves desde lo que están viviendo, lo que tienen más cerca. Ellas enfrentan poderes como las iglesias y el crimen organizado, los empleadores y las fuerzas de seguridad, además una misoginia que les dificulta su participación política. Estamos en sintonía cuando decimos que queremos superar las miradas parciales y coordinar nuestra lucha por la defensa del territorio, nuestro reto es definir cómo.”

¿Qué es la territorialidad?

“En el movimiento de mujeres y feminista hablamos de territorialidad como un enfoque para descentralizar la acción política, por ello el debate actual gira alrededor de la estrategia organizativa de la territorialidad. Esto se relaciona porque estamos realizando actividades en municipios donde no residimos, hacemos un activismo sin lograr una acumulación de fuerzas. Lo que está sucediendo es que nos falta revisar cómo hacemos el trabajo organizativo para sumar a más gente; además tenemos que ubicar dónde lo hacemos para generar corrientes de opinión, sostener instancias organizativas y ejercer nuestros poderes como mujeres. Es necesario mejorar las formas de actuación de las organizaciones en un territorio determinado para vincular la lucha y recrearla con nuevas formas de expresión y organización. Necesitamos más creatividad y un mayor reconocimiento entre nosotras y nosotros como fuerzas políticas con historia y pensamiento propio.”

¿Qué se está haciendo en la construcción de pensamiento propio?

“Nosotras partimos que nos enfrentamos a pensamientos hegemónicos que oprimen a las mujeres. Lo que estamos haciendo es entender qué resultados tienen en nuestra vida. En ocasiones nos frustramos, nos da nostalgia reflexionar acerca de que avanzamos muy poco. Es posible que esto suceda porque queremos hacer revoluciones muy complicadas, nada es simple, somos muy auto-exigentes, queremos derribar poderes en diferentes escalas, lo cierto es que estamos haciendo ejercicios en la cotidianidad desde una perspectiva feminista.

A nivel amplio todavía hay poca comprensión política de lo que esto significa. Sería necesario reconocer que cada una de las expresiones organizadas que actuamos en determinados momentos de manera conjunta tenemos memorias históricas distintas y situaciones diferentes. Hemos ido construyendo alianzas sin aprender de las otras. Y esto no sólo sucede entre grupos de mujeres sino con agrupaciones mixtas, todavía no logramos asumir identidades más integrales. En el Sector de Mujeres decimos que es necesaria una retroalimentación colectiva, el asunto no es aumentar ingredientes a la receta, sino cambiar la receta aplicada durante ya muchos años, de no hacerlo seguiremos en lo mismo.”

¿Qué importancia le dan a la comunicación?

“A pesar de haber abordado el tema en varias oportunidades, aún carecemos de estrategias de comunicación como parte de nuestra propuesta política como organizaciones de mujeres y feministas. Nos dirigimos a la misma gente, no llegamos a otros conglomerados sociales y no sumamos a más personas. Lo que vemos ahora como comunicación es desde la perspectiva enajenante, es decir, desde la victimización que se hace de las mujeres, pero no tenemos en perspectiva explicar las alternativas que nosotras hemos venido configurando. Entonces, nos falta capacidad para difundir nuestra propuesta política y así sumar a más gente. Tendríamos que reconocer la comunicación como una acción política cotidiana, como un instrumento para empoderarnos.”

¿Qué otros retos observa en el movimiento de mujeres?

“Dejar de vernos de manera jerarquizada. Tenemos que des-estructurarnos del poder patriarcal, construir nuevos poderes desde otros enfoques, es decir, tenemos que hacer cambios desde nosotras mismas y descubrir otras formas organizativas, pues seguimos reproduciendo métodos tradicionales. Considero que como movimiento no hemos podido construir nuevas metodologías que permitan reconocernos, tenemos diferentes conocimientos: unas se nutren desde la práctica y otras desde la academia o desde diferentes movimientos. El reto es superar los caminos tradicionales y aprender de otras experiencias.

También nos falta cerrar la brecha entre los intereses estratégicos y las necesidades inmediatas de las mujeres, tomando en cuenta que no todas vivimos las mismas condiciones, oportunidades ni posibilidades. Necesitamos avanzar en la propuesta emancipatoria en la que nos vinculemos desde diferentes lugares, ya que no estamos de acuerdo con el sistema y, por tanto, nuestra propuesta es anti-sistémica, nos falta aterrizar nuestra alternativa de transformación con las mujeres de carne y hueso.”

 

Una iniciativa del Sector de Mujeres

Esta alianza política presentó recientemente a las instituciones del Estado una Agenda de Seguridad para las Mujeres, misma que cuestiona las acciones institucionales porque producen riesgos y amenazas para la población femenina, “por ejemplo, las políticas de mano dura y antiterroristas que conllevan a un aumento de policías, militares y vigilantes armados en el espacio público”.

Rechaza las políticas del gobierno del militar retirado, Otto Pérez, ya que mediante “un disfraz de combatir el narcotráfico”, ha abierto más destacamentos militares, puestos de registro, estados de sitio y/o prevención, lo que ha provocado en el imaginario colectivo que la seguridad se relacione automáticamente con el ejército.

Según las estadísticas oficiales, de enero a junio de 2013 se registraron 403 muertes violentas de mujeres; de las 6,186 denuncias por delitos de violencia machista en este mismo periodo, el 70 por ciento de los agresores fueron compañeros sentimentales de las agredidas.

A decir del Sector de Mujeres, para atender la problemática de inseguridad, se requieren acciones articuladas desde la institucionalidad estatal, más allá de las medidas de control y de combate al delito, facilitando a la población espacios de creatividad, culturales y deportivos, especialmente para la juventud.

Afirma que las políticas de seguridad en Guatemala tienen que hacer evidente las causas que originan la opresión de las mujeres, contar con un enfoque integral que incluya la prevención, el respeto a los derechos humanos, el bien común y la reciprocidad, así como el reconocimiento a la pluri-nacionalidad, pero sobre todo, “la prevalencia de lo civil”, es decir, que no tenga un carácter militarista.

La propuesta desarrolla cinco aspectos en los que define líneas de acción y enumera las instituciones responsables de llevarlas a cabo: Vida en libertad, encaminada a desinstalar el miedo como lógica de comportamiento cotidiano para el ejercicio de la ciudadanía plena. Libertad política, dirigida a garantizar y fortalecer el ejercicio de derechos cívicos y políticos de las mujeres. Red de la vida, entendida como la reciprocidad y corresponsabilidad en el cuidado entre hombres y mujeres. Libertad y autodeterminación sobre el territorio cuerpo, lo que implica garantizar la laicidad de las instituciones. Libertad y autodeterminación de los bienes naturales en la búsqueda del equilibrio.

martes, 20 de mayo de 2014 Javi

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