Feminismos

Nuestras propuestas políticas: cómo queremos la Vida

Paula Irene del Cid Vargas/laCuerda


 

Una sociedad que genera símbolos y estéticas centrados en el Cuidado de las Redes de la Vida y una organización social y política acorde a este objetivo es lo que proponemos desde el espacio de la Asamblea Feminista.[1]

 

Otros significados, lenguajes y símbolos

Trabajamos en la construcción de formas y medios de comunicación con lenguajes, mecanismos y formas que contribuyen a informar, desarrollar la escucha, capacidades de reflexión y análisis, que den criterios a las personas para intervenir pertinentemente en las realidades íntimas, personales y colectivas.

Reconocemos la necesidad humana de tener una explicación sobre lo que significa la vida, por eso pensamos que las espiritualidades y/o cosmovisiones, en vez de transmitir miedo a la muerte, deberían contribuir a generar sentido de libertad, a ubicarnos a los humanos como parte de esa Red de la Vida y al contrario de lo que hacen las religiones patriarcales, hacer que las personas nos sintamos cómodas con la falta de certezas y utilizar esa incertidumbre como una fuente de creatividad. Sabemos que hay personas que creen que su existencia se la deben a un ser superior o a un dios, necesitan reunirse con otras personas para llevar a cabo ceremonias, pero sus celebraciones no deben interferir con la vida de quienes no creen en ello.

 

Personas libres y responsables

Planteamos que en esta sociedad los procesos de construcción de conocimientos, aprendizajes y formación, generan personas libres, es decir que quedan erradicados aquellos mecanismos y contenidos que nos enajenan.

Consideramos que la sexualidad[2], se centra en la libertad de las personas. Cada quien tienen la oportunidad de conocer de manera temprana lo que más le place hacer en sus momentos íntimos y nadie, nadie se inmiscuye en ello. No existen las etiquetas para nombrar a las personas: mujeres, hombres, homosexuales, lesbianas, gays o heterosexuales. Lo que hay son personas con cuerpos y gustos diferentes, a veces transitorios, dinámicos. Los gustos particulares de cada quien no determinan el acceso a estudios o a actividades productivas dignas, entre otras cosas.

En estas realidades que deseamos construir, todo el mundo conoce su cuerpo y tiene acceso a la anticoncepción y puede usar aquella modalidad más pertinente a su condición biopsicosocial. Resulta que aunque se tengan libre acceso a los distintos métodos, siempre existe la posibilidad de que una persona que no lo desee, se embarace y otras que lo buscarán; también están quienes cambian de opinión y al enterarse decidan seguir adelante con la gestación. Algunas de estas personas querrán participar de la crianza de niños y otras quieran sólo dar a luz. Lo que proponemos es que la sociedad proporciona a unas y a otras lo necesario para llevar a cabo su proyecto de vida. Eso sí, la niñez tiene asegurada sus necesidades de alimento, techo, afecto, no importando si sus padres biológicos desean compartir sus vidas, esta es una responsabilidad del colectivo y éste se asegura de desarrollar los mecanismos para dar el sustento material y simbólico. La violencia está fuera del horizonte simbólico de las relaciones humanas, por lo tanto también la violencia contra las mujeres que hoy se ejerce como instrumento político de control sobre nuestros cuerpos, sexualidades, poderes eróticos, potenciales reproductivos y capacidades de trabajo.

Se enseña a estar bien con una misma y el respeto hacia las demás personas. Se aprende a estar en soledad, sin demandar a los otros a partir de las carencias, a sustentarse emocionalmente o a pedir apoyo de buenas maneras. Estamos atentas a lo que cada quien precisa y a lo que los colectivos requieran, por "minoritarios" que creamos que puedan ser. Porque se sabe que la existencia de esa "minoría" es necesaria para el equilibrio del Todo. Las personas se esfuerzan para que las demás se sientan bien, por ejemplo, destinamos lugares específicos para hacer fiestas y así la gente que quiere bailar lo hace a gusto sin molestar a quien desea dormir.

 

Nuestra relación con el entorno

Nos vinculamos más a los ciclos de la Vida y por lo tanto esa división del territorio donde las ciudades saquean el campo se difumina en nuestro horizonte. No hay humo, la gente no traga pesticidas en sus alimentos.

El diseño de las ciudades permite a todas las personas tener una vida autónoma, independientemente de las diversas capacidades físicas que tengan, nos organizamos para que así sea. La gente tiene las condiciones para caminar o movilizarse en bicicleta, es muy atlética. En la construcción de infraestructuras y medios de transporte se utilizan tecnologías acordes a criterios ecológicos. La producción, el intercambio y el consumo necesarios para la existencia humana se llevan a cabo tomando en cuenta los criterios de cuidado de la tierra, el aire, el agua y la energía.

Los monocultivos no existen, se sabe esta práctica tarde o temprano daña irremediablemente a la naturaleza y por lo tanto a los seres humanos. Los alimentos se siembran en aquellas tierras en las que el suelo tiene capacidad para ello. Nos hacemos responsables de nuestros desechos y por lo tanto de lo que consumimos.

Se produce lo que se necesita a partir de las posibilidades y potencialidades de cada región. El sistema económico se basa en la confluencia de los diversos estilos de producción e intercambio comunitario. Se mueve a partir de la satisfacción de las necesidades básicas de las poblaciones en sus comunidades.

Existe una cultura económica que valora lo producido por el valor de uso, el tiempo y el esfuerzo dedicado a su elaboración. Esta cultura se basa en la solidaridad, la creatividad para satisfacer las necesidades con lo que se tiene, se recuperan saberes y se retoman las formas de organización de la Vda.

 

Organización del cuidado

Una sociedad en el que su objetivo es el Cuidado de la Vida, requiere de una organización social acorde con este objetivo. Existen condiciones sociales, económicas y políticas para que las personas atiendan su salud en todos los ámbitos y etapas de la vida, implica que las personas conocen su cuerpo, logran identificar sus necesidades nutritivas, tienen el acceso a una alimentación balaceada y su conocimiento sobre su cuerpo es tal que desde la individualidad hasta la comunidad.

La idea de felicidad es construida personal y socialmente, está definida a partir de la identificación de las dimensiones diversas de placer e implica identificar en la totalidad de la vida los ámbitos que provocan satisfacción.

Hay un cuidado colectivo basado en la construcción de personas responsables de su vida, de su colectividad y de las otras que conforman esa comunidad. Es una relación dialéctica entre lo personal y lo comunitario. Las redes de cuidado y afecto como instancia intermedia entre las personas y la comunidad, cumplen el papel de construir ese compromiso de cuidado social y de desarrollar el sentido de reciprocidad que implica considerarse así misma y a las demás personas acreedoras al cuidado y al afecto.

 

Organización del trabajo

Las personas tienen la posibilidad de experimentar distintos ámbitos de acción, conocer sus potencialidades y pueden desarrollarse en varios de ellos a lo largo de su vida; definen los campos de acción a partir de sus capacidades y gustos. Existen centros formativos para la potenciación de las capacidades con el objetivo de contribuir a la comunidad desde el reconocimiento de las propias aptitudes. Las profesiones no tienen diferentes valoraciones y por lo tanto no generan jerarquías.

Los quehaceres o labores que realiza cada persona tienen el objetivo de su bienestar y de quienes le rodean; se hacen en condiciones dignas y gratificantes, permiten potencializar la creatividad individual y son adecuadas a cada etapa de la vida humana. La división sexual del trabajo es un mal recuerdo de la terrible historia que marcó siglos de generaciones de mujeres.

 

Son tiempos para vivir nuestros sueños

Observamos un avance del fascismo a nivel social e institucional, el autoritarismo y el militarismo se cuelan en la vida cotidiana; partidos integrados por personas con ideologías fundamentalistas y de derecha gobiernan países como Nicaragua, Guatemala y Honduras y Europa, no se queda atrás, España, uno de los mejores ejemplos en la actualidad. Se modifican leyes y políticas públicas, que tienen el objetivo de recortar la inversión en las áreas sociales, reduciéndolas a su mínima expresión o desvirtuando su sentido social, como sucede con las reformas educativas; provocan retrocesos en el marco político democrático y restringen las condiciones materiales y simbólicas que posibilitaban el libre ejercicio de derechos políticos como la libre expresión o a decidir sobre el cuerpo. El modelo extractivista además de pauperizar a la población, desertiza el planeta. En fin, pareciera que el pensamiento neoliberal del individualismo cortoplacista, del sálvese quien pueda, nos está ganando la partida.

Para contrarrestar esta corriente neofascista se necesitan acciones y propuestas integradoras y las de las izquierdas tradicionales nos resultan insuficientes, así como las del socialismo del siglo XXI que no se desmarcan de la lógica del mercado, de las políticas extractivas y que olvidan aspectos fundamentales como la sexualidad o la relación con la naturaleza. Para muchos pensadores de lo emancipatorio y movimientos sociales “alternativos” las categorías, teorías y propuestas feministas les son ajenas; incluso se nos suele “acusar” de dividir al movimiento.

Hoy se hace urgente no quedarnos sólo con la queja o con la resistencia, necesitamos asumir que esta posición subordinada, diferenciada y diversa, nos coloca en un lugar privilegiado para producir conocimiento a partir de la sistematización de experiencias, emociones y sentimientos. Y con esta otra forma de pensar, reconocernos capaces de soñar lo que queremos, describirlo, detallarlo y buscar en nuestra cotidianidad ejemplos concretos de estos sueños, todas aquellas prácticas que ya hacemos, visibilizarlas, sean en el campo que sean, de la producción, del intercambio, de la sexualidad. Y así dar a conocer y dar ejemplos de todas aquellas acciones que nos dicen que ese sueño es posible porque en muchas partes del planeta ya está presente en las realidades de muchas de nosotras.

 

[1] Somos mestizas, mayas, xinkas, jóvenes, adultas y mayores, con desigual acceso a educación y a condiciones socioeconómicas, somos trabajadoras del campo, maestras, profesionales. Procedemos de distintos puntos de Guatemala, del norte, de occidente y del centro, urbanas y rurales; heterosexuales, lesbianas, no todas son madres, algunas tienen parejas y otras no; somos diversas y desde esa diversidad nos reunimos desde hace cinco años para ponernos de acuerdo para dibujar y construir un entorno que nos haga más felices.

[2] Comprendida como el conjunto de prácticas, normas, construcciones, sentimientos, relaciones sociales y políticas históricamente construidas, que se derivan de la vivencia del cuerpo y la mente, la capacidad erótica y creativa y la potencialidad de la reproducción humana.

 

miercoles, 21 de mayo de 2014 Javi

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